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"Cuando amas a alguien y te rompe tu corazón, no te des por vencido. Has que la pelea empiece de nuevo." |
—Sí, tú no sabes como es Renato cuando se molesta.
—Corramos—le dije.
Así que bajamos las escaleras corriendo. Pero algo salió mal, siempre he sido torpe corriendo y más si se trata de subir o bajar escaleras. Ugh. Sentí un dolor que vino de mi pie y subió hasta mi rodilla.
—¡Clarissa!—escuché que gritaban.
Abrí los ojos. Estaba en el piso.
—¿Estás bien? ¿Qué te duele?—dijo desesperado Matías mientras se aseguraba de estar cerca mío.
—Estoy bien, ni que me estuviera sangrando la pierna entera—le dije.
—Solo cayó tres escalones, no es para tanto—dijo Nicolás—. ¿Te duele algo, Clarissa?
—El tobillo. Me voy a poner una venda.
—No, no te preocupes—dice Nicole que entra a escena—. Yo lo hago.
Llego la noche y ya era hora de que se marchen. Así que los acompañé a la puerta para despedirlos. No tengo que mentir, la pasé genial. Solamente que Matías es un poco, un poco meloso. Al comienzo se podía pasar pero ahora ya no, me abraza a cada rato y un poco frustrante si lo hace demasiadas veces.
Estaba sola, Nicole se había ido con Ryan. Ya en mi cuarto, me aseguré de no tener que mover mucho mi tobillo, el dolor ya desaparecía. Así que prendí el televisor, justo daba una película que me gustaba. Era uno de esos amores que los chicos se conocen de toda la vida pero nunca están juntos.
Estaba distraída por la película, me faltaban mis palomitas de maíz o helado y parecía despechada. Volteo a ver mi celular y tenía dos llamadas perdidas de Justin. Ugh, ¿por qué rayos no veo el celular cuando lo necesito? Para mi suerte, ahí viene otra. Pero esta vez sí contesto.
—¿Cuánto saldo tienes? Nunca se te acaba—dije al contestar.
—Yo no veo eso, solo marco tu número. ¿Qué has estado haciendo?
—Ahora nada, hace un rato estaban los chicos.
—¿Y cómo esta Ryan?—dijo extrañado.
—No lo sé—dije—. No han venido ellos, vinieron los amigos de Matías y él. La paso bien con ellos.
—Ah, ya—lo noté seco.
—¿Por qué hablas así?
—Nada—dijo al instante y cambió su tono de voz—, ¿no estas feliz de que solo falten dos meses para que vuelva?
—No, para nada.
—¿Qué?
—Caíste—digo graciosa—, ¡obvio que si! Pero, Bieber, si me vienes con una gira más, me olvido de ti.
Escuché una risa suya—Claro que no, no dejaré que eso pase.
Me pasé hablando con Justin un poco más, hasta que Nicole llegó y la vi pasar corriendo a su cuarto. Ella entró llorando. De inmediato colgué y fui a su cuarto para ver que estaba pasando.
—¿Qué paso?—dije desesperada.
Ella estaba echada boca abajo en su cama sin parar de sollozar.
Ella estaba echada boca abajo en su cama sin parar de sollozar.
—Nada, ya nada—la escuché entre las sábanas.
—Dime—dije con una voz maternal y me senté a su costado. Estoy segura que si fuera al revés, ella hubiera hecho lo mismo.
Ella levantó su cabeza, sus ojos estaban rojos—Ryan me terminó.
Intenté poner una cara de sorprendida, sinceramente, ya lo veía venir—¿Ah? ¿Por qué?
—¡No sé!—dijo desesperada—¡Me dijo que quería un maldito tiempo! ¡Un tiempo es terminar! ¿Para qué quiere tomarse un tiempo de mí, ya no le gusto? ¡¿Por qué mierda ya no le gusto?!
—Basta, Nicole—dije y la abracé—. Ya va a pasar, siempre han discusiones.
—No, yo creo que esta vez no—me dice—. Ya no le gusto, Clarissa. En otras palabras me lo dijo. ¡Idiota!
—No digas eso, Ryan es bueno. Se habrá equivocado, pero es bueno.
—No digas eso, Ryan es bueno. Se habrá equivocado, pero es bueno.
Está bien, yo no soy buena con estas cosas. Nunca encuentro las palabras exactas para decir en un caso como este. Pero lo que mi corta vida me ha enseñado, es que hay una cosa que te hace feliz cuando están en depresión, helado.
Por suerte, Michele había comprado para la cena de hoy. Le llevé a Nicole ese y ella se lo comió en un dos por tres. Cuando sentí que yo sobraba en su habitación, fui a la mía. Pensaba que ella necesitaba estar sola para pensar y darse un respiro de lo sucedido.
Por suerte, Michele había comprado para la cena de hoy. Le llevé a Nicole ese y ella se lo comió en un dos por tres. Cuando sentí que yo sobraba en su habitación, fui a la mía. Pensaba que ella necesitaba estar sola para pensar y darse un respiro de lo sucedido.
ººº
A solo cuatro semanas de que Justin regrese, muchas veces lo he intentado llamar pero no contesta o no tiene señal. No me hago problemas porque se que va a volver y retomaremos lo que quisimos empezar.
Esta vez, no quise que nadie me acompañara de regreso a mi casa. Incluso Matías, que ha tomado el papel de Cole, le he dicho que no. Quería tomarme un respiro de él. La llamaba mi auto terapia, escuchar música a todo volumen y centrarme en mis pensamientos.
Esta vez, no quise que nadie me acompañara de regreso a mi casa. Incluso Matías, que ha tomado el papel de Cole, le he dicho que no. Quería tomarme un respiro de él. La llamaba mi auto terapia, escuchar música a todo volumen y centrarme en mis pensamientos.
En eso, mi melodía de llamada invade mis tímpanos, dolió. Número desconocido, pero igual contesto.
—¿Dónde estas?
—¿Quién eres?—contesté
—Tonta, soy Matías.
—Ah, hola. En mi casa, tengo que
hacer, algo urgente. Así que debo colgar.
Lo estaba evitando, no quería ir con
Matías.
—Ya veo—responde—, entonces lo dejamos
para otro día.
—¿Dejar qué?
—No nada, lo dejamos para otro día.
Volteo los ojos, que insistente—Está bien,
adiós.
Colgué y seguí escuchando música, ya
estaba llegando a mi casa. Ugh. Otra vez mi melodía de llamada, apreté
contestar.
—¿Qué? —respondí aburrida.
—¿Cómo que qué? ¿Estás mal Clari? Soy
Justin.
—Ah—dije un poco avergonzada—, no nada. Estoy bien. Hace tiempo que no
llamas.
—Sí, lo sé—escusas de nuevo—. Tú sabes, los últimos meses de gira son los
más pesados.
—Sí, lo sé—lo imité graciosa, en verdad no
tenía idea.
—Ryan terminó con Nicole—solté en susurro.
Mi hermana estaba en la puerta de la casa
haciendo señas raras.
—Ya sabía.
—¿Y no me dijiste? —dije con voz más baja.
—Tenemos que ir a la casa de Matías—dice
sonriente Nicole.
—¿Matías? —escucho por el teléfono.
De inmediato mi hermana agarra el
teléfono.
—Justin, Clarissa se tiene que ir. Adiós,
ella te quiere y te extraña.
—¿Por qué tenemos que ir?
—Sólo vamos—me dijo y me jaló.
Cuando llegamos, la puerta estaba abierta.
Cuando entramos me dieron una gran sorpresa.
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que emocion! solo dos meses aaaaah! :) si quieres cambia, lo malo que voy a tener que quitar de mis favoritos y poner la otra :( pero no importa!
ResponderEliminargracias lulu :) jaja, decidí que mejor no lo voy a cambiar jiji
EliminarAiiiiisssshhhh lo ameeee!!
ResponderEliminarYa queda poco para que vuelva Justin!:D:D:D
Publica pronto porfissss!
Te puedes pasar x la mia?
http://momentosquellegan.blogspot.com.es/
Un beso guapa :)
siii ¿falta poquitisimo! un meees jiji ya me pase y te segui :)
EliminarHola somos tus nuevas lectoras !!! nos gusta mucho tu novela =)
ResponderEliminarpasate si eso x la nuestra :
www.noveladejustinbieberytuquiereme.blogspot.com
gracias Camila y Maria :) ya me pase, bonito blog ji
EliminarSíguela Siguela Siguela Siguela Siguela Siguela Siguela Siguela Siguela (x1000000000000000000000000000000000000000) CCCC:
ResponderEliminarestoy escribieeeendo al x100000000000000 jaja:) ¡gracias por comentar!
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