3 de abril de 2012

Cap 46° "¿No confías en mi?"

"Nunca mires atrás"
De pronto sentí que alguien me tocó el hombro, volteé desprevenida. Quedé con la boca abierta, no era Matías. Él estaba sonriendo y yo seguía en estado de shock. Estaba más perfecto aún que cuando lo recordaba, llevaba puesto una casaca de cuero negra, polo blanco y un jean oscuro, si que le acentuaba ese traje.

Sin faltar algo en su mano derecha tenía una rosa roja y la subió a la altura de mi rostro.
—Creo que me olvidé de darte esto en el concierto—dice Justin gracioso.

Solo podía concentrarme en lamentarme de no haberme puesto delineador. Ugh, Clarissa.

—Hola—dije sonriente.
—Estás palida Clari.

Era tan lindo eschar su voz de nuevo, sin tener interferencia del teléfono.

—¡Hola!—exclamé—¡No puede ser! Puedo decirte hola. Hola Justin—sí, me aceleré.
Él esbozó una pequeña sonrisa—Siéntate, hay que comer.

Al frente nuestro había una pequeña mesa para dos personas, nos sentamos y de inmediato vino la camarera a atendernos.

—Buenas noches—ella me mira a mí primero y luego a Justin, al verlo  se le abren los ojos pero recupera la postura—, ¿qué quieren pedir?
—¿Tienes carne de res? Lomo, por favor—dije.
—Buena elección, mi plato favorito—dice Justin sonriente.
—Sí—respondió de inmediato sin dejar de sonreír y mirar a Justin—, ¿algo de tomar?
—Con una limonada estará bien—intenta hacerse el maduro.
—De acuerdo, dentro de unos minutos su orden estará lista.

La camarera dio la espalda y se alejó de nosotros mientras movía sus caderas. Justin no hizo más que mirarme y yo con una mirada asesina inevitable.

—¿Qué? No me mires así—dice entre risas.
—¿Así son todas contigo?
—¿Estás celosa?
Me limité a reírme—¿Cómo sabías que Matías no iba a llegar? ¿Qué le has hecho?
—Él me llamó, dijo que tú estás perdidamente enamorada de mí y ya lo entendió. Así que me quiso ayudar de nuevo—dijo todo misterioso mientras movía el envase de sal de la mesa.
—Interesante, pero el hecho de perdidamente enamorada no creo—pienso en voz alta y al darme cuenta me callo por un segundo—, ¿cómo que ayudarte de nuevo?
—No te vayas a molestar—dice con sentimiento de culpa—, hace unos meses le dije a Matías para que te vigile. Y cuide.
—¿Cuidarme de qué?—no estaba enojada, solo fastidiada.
—Nada, hablaba con él por teléfono. Aún no lo conozco. Él me contaba cosas tuyas, yo quería saber para saber si te sentías mal o si estaban pensando en, ya sabes, buscar otro.
—Que egoísta Justin—dije, ya molesta—. Pero dime hasta que punto te contó Matías.
—Todo lo que le has dicho, lo sé.
—¿No sabes lo que es privacidad? Ugh, Justin—dije enfadada.
—Ya, no te molestes. No es para tanto.

Me avergonzaba demasiado pensar en todo lo que le he dicho a Matías. 

—¡Si es para tanto! Hay algo que se llama confianza y tú no la tienes. Sabes muy bien lo que me pasa contigo y me conoces bien. ¿Por qué rayos pedir ayuda?
—Soy un tonto, lo sé. Lo siento.
—Sí, gran tonto. Bienvenido a Atlanta.

No podía seguir la cena incómoda así que aproveché que la cena todavía llegara y me paré. A los segundos me arrepentí, él recién había llegado y quería estar con él. Pero el orgullo me ganó y seguí de largo.
Fin de su narración.

Narra Justin:
Nunca pensé que esta cita duraría tan poco. No pensaba que Clarissa se hubiera querer ido tan rápido, ni siquiera llegué a darle largo abrazo que necesitaba. Al rato llegó la camarera que me había estado sonriendo con la comida.

¿Ella ya no va a regresar?dijo y se sentó en el sitio de Clarissa.
—No, ¿hay alguna manera de devolver esto?
—Lo tienes que comer, con compañía si quieres.
—Sí, llamaré a un amigo.

Obvio que ese amigo iba a ser Ryan, él aceptó y a los diez minutos estaba ahí. La comida estaba ya fría pero Ryan es un cerdo e igual se la comió. Le conté lo que pasó con Clarissa y recibí y lapo por idiota, me lo merecía lo sé. Pero me ayudó con una idea suya ara que Clarissa ya no piense más que soy un estúpido y se pasó toda la cena explicando el plan.
Fin de su narración.

Narra Clarissa:
En mi casa estaba Nicole, cansada cerré la puerta con rabia y triste a la vez. Mi hermana tenía un bowl con cereales en la mano y apenas me vio vino hacia mí.

—¿Qué paso?fue lo único que dijo
—Nada de nada—dije frustrada—, Justin no confía en mí. Me molesta mucho eso.
—Bueno, no te preocupes. Nos vamos a arreglar, poner más bonitas de lo que somos y en la fiesta de esta noche conocerás a un chico mejor que él—dice sonriente.
—Voy a quedarme como estoy vestidale dije
—Está bien, pero un poco de sombras, más rimel, delineador, y plancha para el cabello no te vendrían mal—insiste entusiasmada. 
-------------------------------------------------------------------------------------------

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por fi comenta :) me darás más ánimos para escribir. xx